Subraya una verdad respaldada por la investigación educativa: la familia no es un actor secundario, sino el primer y más influyente espacio formativo. Es evidente que la implicación de los padres en la educación tiene un impacto decisivo tanto en el rendimiento académico como en la identidad y la proyección de los hijos. En este sentido, educar no comienza en la escuela, sino que se enraíza en el hogar, donde se configuran las disposiciones más profundas de la persona. Fortalecer estas raíces, desde una alianza consciente entre familia y escuela, permite formar personas con propósito.
Dirigido a: Toda la comunidad UCSP
Organiza: Departamento de Educación
Tipo de evento: Charla
Informes: educacion@ucsp.edu.pe